¿Te imaginas qué habrías hecho si hubieras formado parte de la multitud que clamaba y adoraba a Jesús el Domingo de Ramos? Todos, en algún momento, podemos ser como esos “fanáticos de un solo día”: personas que arrojaron palmas al paso de Jesús, esperando que Él hiciera lo que ellos querían, cuando y como ellos querían, y que, una semana después, desearon su muerte en la cruz. Un mensaje para reflexionar y tomar la decisión de llevar nuestra cruz y seguir al Señor, incluso en los momentos difíciles, cuando aún no hemos recibido Su respuesta.