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  • Las soluciones tramposas para luchar contra la contaminación plástica
    La ONG ecologista WWF calificó de “prometedora” la primera reunión de negociaciones para establecer un tratado internacional contra la contaminación por plásticos. Sin embargo, algunos países o industrias proponen soluciones engañosas, advierte un experto consultado por RFI. En los próximos años, este gesto tan común que consiste en remover un envase de plástico podría desaparecer. Científicos y ambientalistas indican que para eliminar los 8 millones de toneladas anuales de plásticos que arrojamos al océano, será indispensable prescindir de todas estas bolsas y envases de uso único. Cada minuto se vierte en el océano el equivalente de un camión de basura lleno de desechos plásticos. Según las previsiones de Naciones Unidas, la cantidad de plástico podría triplicarse de aquí a 2040 si no se hace nada, empeorando la contaminación de los océanos, las muertes de animales que ingieren bolsas y botellas y poniendo en peligro nuestra propia salud: se han encontrado micro plásticos en nuestra sangre, pulmones y hasta en tejidos fetales. Ante la urgencia, 145 países entablaron a finales de noviembre una primera ronda de negociaciones para un tratado internacional contra la contaminación por plásticos. ¿Prohibir los plásticos? ¿Reciclarlos? ¿Regular sus componentes? Es lo que se empezó a discutir en Punta del Este en Uruguay donde se reunieron delegados de gobiernos, expertos y representantes de la sociedad civil.  La ONG ecologista WWF considera que este inicio de negociaciones fue “prometedor”. “Más de 145 países han mostrado una fuerte alineación en su preferencia por reglas globales específicas y comunes, las cuales podrían incluir la prohibición de los materiales y productos plásticos más problemáticos, así como de aditivos dañinos y requisitos globales para los productos que garanticen su reutilización y circularidad”, indica la ONG en un comunicado. Andrés del Castillo, abogado en la ONG ambientalista estadounidense CIEL, Centro de Derecho Internacional Medioambiental sigue de cerca estas negociaciones para poner fin a la contaminación por plásticos. Las medidas que preconiza el abogado y activista van desde “reducir las subvenciones a las energías fósiles que hacen que el plástico sea barato”, pasando por “una moratoria de expansión de las industrias dedicadas a la petroquímica”, o incluso “un techo de producción”. En un informe de 2021, expertos de las Naciones Unidas recomendaban un uso circular del plástico, es decir reutilizar, reparar o reciclar. Pero precisan que reciclar el plástico no es una solución adecuada, “El reciclaje en sí no es lo primero que se debe hacer en una potencia economía circular del plástico, sino la reducción y la reutilización de diferentes materiales, para no consumir material virgen”, explica Andrés del Castillo. La prioridad, según el abogado es “que se garantice que estos productos no contengan substancias dañinas para el medioambiente y la salud y con eso puedan seguir circulando a través de diferentes procesos mecánico de reciclaje químico”. “No todos los plásticos se reciclan para el mismo uso, y después para un segundo uso es imposible volver a reciclarlos”, recuerda del Castillo, entrevistado por RFI. Entrevista completa en versión audio: En paralelo surgen con frecuencia iniciativas de empresas que crean sustitutos de plásticos con caucho, u otras fibras naturales, sean de maíz o de algas. Pero de momento son más caras de producir que el plástico que proviene de energías fósiles como el petróleo. Por su parte, los ambientalistas no esconden sus reticencias sobre los llamados bioplásticos. “El reciclaje químico es una promesa falsa de que existe una nueva forma de separar las moléculas que componen el plástico, o usarlo para producir energía, quemarlo. Este reciclaje no es viable ni medioambiental”, advierte Andrés del Castillo. Ejemplo concreto de reducción del plástico Varios países no han esperado un tratado sobre el tema y ya han prohibido la venta de productos plásticos de uso único. “En Colombia cuando se puso un impuesto a las bolsas plásticas, se logró reducir el consumo en un 61% de los hogares, en 5 años”, subraya del Castillo. “Lastimosamente, Estados Unidos exporta miles de toneladas de plástico a América latina. Esto necesita soluciones sistémicas”, concluye el experto. Los países del mundo se dieron hasta 2024 para llegar a un consenso sobre un tratado vinculante. Sin embargo, algunos países como los grandes productores de petróleo, del cual procede el plástico, abogan por un acuerdo menos ambicioso en el que cada país haría contribuciones voluntarias para evitar la contaminación plástica.
    12/5/2022
    13:06
  • El boom del litio que amenaza los recursos hídricos en Argentina, Chile y Bolivia
    En el marco de una cumbre empresarial del sector del litio, Argentina reiteró su interés en aumentar la producción de este valioso mineral, muy codiciado para la elaboración de baterías de vehículos eléctricos. Un ambientalista consultado por RFI alerta sobre los métodos actuales de extracción del litio en Sudamérica, que ponen en peligro los recursos hídricos. Con el 65% de las reservas mundiales de litio, Argentina, Bolivia y Chile, que conforman el ‘triángulo del oro blanco’, pueden soñar con una nueva prosperidad. El contexto global de alza de la demanda de este mineral les favorece: el precio de la tonelada de litio ha pasado de 6.400 a 45.000 euros entre 2021 y 2022. Una tendencia que se explica por la transición energética: varios países, regiones y ciudades fijaron objetivos de reducción de emisiones de gases contaminantes que implican el abandono de los autos con motores de combustión, y la generalización de vehículos eléctricos con baterías de litio. Si los países industrializados cumplen con sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, la demanda mundial de este mineral se multiplicará por 40 de aquí a 2040, según la Agencia Internacional de la Energía. Existe “una oportunidad de oro para América del Sur”, anticipa Juan Carlos Zuleta, economista boliviano y buen conocedor del mercado del litio. “La demanda ha crecido muchísimo, y esto se refleja en el incremento vertiginoso del precio en los últimos dos años y es posible que se mantenga por lo menos por unos 10 años más”.  En entrevista con RFI, el economista indica que los tres países que conforman el triángulo del litio deben actuar ahora para conformar una cadena productiva de elaboración de baterías con litio. Entrevista completa: Sin embargo, hasta ahora, dichos países se han limitado a producir la materia prima. “Para producir baterías se requiere no solo litio sino otros minerales estratégicos que se ubican más allá de las fronteras. Además, se requieren recursos humanos calificados. Y ninguno de los tres países cuenta con recursos financieros suficientes para emprender una tarea titánica de industrializar el litio”, detalla Zuleta. El reto medioambiental Si uno sobrevuela los salares suramericanos, podrá admirar las inmensas piscinas de evaporación de salmuera, esa agua cargada de minerales. Una paleta de colores azules, verdes y turquesas. Pero detrás de este paisaje, la realidad es menos poética. La explotación del litio amenaza gravemente los recursos hídricos. En Chile, la microbióloga Cristina Dorador ha denunciado el impacto negativo de la minería de litio en los microorganismos. En marzo pasado, las autoridades chilenas del medioambiente (SMA) pidieron sanciones financieras a la minera estadounidense Albermarle por rebasar el límite de bombeo de 442 litros por segundo para extraer salmuera que contiene litio. Y en Argentina, pobladores de la región de Catamarca denuncian la sequía de un río debido a la explotación del litio en el salar del Hombre Muerto desde 1997. “En Sudamérica, el litio, a diferencia de lo que ocurre en Australia, donde se extrae de una roca dura, se extrae del agua subterránea, de acuíferos. Hay grandes concentraciones de litio que se encuentran en los acuíferos por debajo de los salares y humedales de esta zona tan árida”, explica el hidrogeólogo Marcelo Sticco, profesor de la Universidad de Buenos Aires y coautor en 2021 de un informe publicado por la ONG de protección de zonas húmedas, Wetlands international (descargar aquí el informe 'Conservación de humedales altoandinos y una minería de litio ajustada a estándares sociales y ambientales' en PDF). Junto con otros científicos, Sticco ha observado una serie de impactos ambientales que resultan de la explotación del litio en el Altiplano por medio de la evaporación. Una técnica que consiste en bombear la salmuera cargada en litio del subsuelo y luego esparcirla en piscinas de evaporación. “El foco del problema no está tanto en la extracción del litio, sino en la tecnología que se está utilizando en Sudamérica: la evaporación”, alerta Marcelo Sticco. Según el científico, la extracción de grandes cantidades de agua con el bombeo de salmueras, se “saca más agua de lo que entra al sistema”, lo que provoca una “salinización irreversible”, de algunas zonas de agua dulce. Por otra parte, la extracción del litio en piscinas de evaporación deja residuos masivos “que no son aptos para dejarlos como rellenos”. La extracción del litio con métodos más sostenibles para los recursos hídricos será el principal reto de la explotación de este valioso mineral en los próximos años.
    11/30/2022
    15:19
  • Cop27: Tres jóvenes latinoamericanos cuentan las negociaciones tras bambalinas
    Desde choques diplomáticos entre grandes potencias, hasta la resistencias de algunos países por incluir temas de derechos humanos en el texto final, tres jóvenes negociadores cuentan a RFI momento álgidos que presenciaron durante la COP27 en Egipto. Desde Sharm El-Sheij, por nuestro enviado especial a la COP27. En los pasillos de la conferencia del clima en Egipto es frecuente escuchar voces de jóvenes activistas exigiendo una mayor implicación de los países para proteger el medio ambiente. Sin embargo, otros jóvenes optaron por integrarse directamente a las delegaciones de sus respectivos países. En uno de los pabellones de la COP27, RFI habló con tres jóvenes que tuvieron el privilegio de formar parte de los equipos de negociaciones. Salomé Montero de Costa Rica, Eusebio Castro, de República Dominicana, y Randolph Rodríguez, de origen panameño, nos cuentan cómo han vivido esta conferencia climática en la que el punto central de las negociaciones fue la creación de un fondo para indemnizar a los países vulnerables al cambio climático. Salomé Montero, 25 años, estudia derechos humanos y desarrollo sostenible. Ha seguido en particular el capítulo financiero de las negociaciones en la Cop27. “Entiendo muy bien que estamos en una situación muy compleja a nivel socio político en muchos lugares. Entonces cada país se ha visto presionado a cambiar sus prioridades. Me ha parecido muy curioso cómo se han desarrollado estas relaciones bilaterales entre partes, para presionar que se incluyan o no se incluyan cosas en los textos”. La joven negociadora recuerda en particular un momento de tensión en las negociaciones en el que “que una delegación no se presentó para presionar un tema", o cuando "una delegación se levantó y bloqueó la negación para que no se discutiera”. Escuche las entrevistas completas:  Randolph Rodríguez, licenciado en comunicación ejecutiva bilingüe, centro su trabajo sobre los temas de empoderamiento climático. “Algo que me llamó mucho la atención fue que en una reunión de negociación que tuvimos, ver la refuta de los países musulmanes ante la retórica de los derechos humanos. No la quisieron aceptar. No pudimos negociar la negociación por una frase y se aplazó”. En cuanto a Eusebio Castro, 22 años, estudiante de derecho en República Dominicana, se enfocó en la temática de los derechos humanos en las negociaciones de su delegación. “Pude presentar un choque entre China y Estados Unidos, que luego fue entre el G77 y países desarrollados, en el cual no se pudo llegar a un acuerdo por dos o tres palabras. Fue muy sorprendente. La disputa se dio por la referencia de los derechos humanos dentro de un tema de financiamiento climático. Lo que se buscaba, desde los países latinoamericanos y países insulares era que hubiera financiamientos directos a comunidades vulnerables. Estados Unidos quería que ese financiamiento fuera voluntario de todos los países y no de países desarrollados hacia países en vía de desarrollo”, narra Castro.
    11/21/2022
    9:54
  • Advierten polarización entre países ricos y pobres en Cop27 de Egipto
    La conferencia de Naciones Unidas sobre el clima tendrá lugar este año en Egipto. El país africano, junto con otros países en desarrollo, quiere poner en el centro de las negociaciones la cuestión de las pérdidas y daños. Pero este punto de las negociaciones climáticas provoca reticencias entre los países más industrializados, ya que implicaría reparaciones económicas a los países más vulnerables al cambio climático. Fue un golpe mediático y al mismo tiempo un grito desesperado. Durante la última conferencia climática en Glasgow, el ministro de relaciones exteriores de otro archipiélago del Pacífico, las islas Tuvalu, grabó un mensaje con los pies en el agua para concientizar a las delegaciones del mundo sobre la amenaza existencial que representa la subida del nivel del océano en su país. Y es que el calentamiento global, producto de las excesivas emisiones de CO2 y otros gases con efecto invernadero, causa dos fenómenos: la dilatación del océano, y el derretimiento glaciar provocando el incremento global del nivel del agua. En 2016, investigadores australianos reportaron que el nivel del mar en las Islas Salomón había subido alrededor de 10 mm por año durante las dos últimas dos décadas. La cifra parece mínima, pero la erosión y la subida de las aguas sumergieron cinco islas del archipiélago del Pacífico que tiene territorios a nivel del mar. La tendencia podría agravarse en las próximas décadas: según indica el grupo de expertos internacionales sobre el clima, el nivel global del mar podría subir alrededor de 77 cm en 2100 comparado con el inicio del siglo. La subida podría alcanzar 110 cm si no se corrige la trayectoria actual de emisiones de gases con efecto invernadero. Reubicar un país en el metaverso Varios estados insulares del Pacífico ya han registrado pérdidas de terrenos habitables o agrícolas. Ante esta amenaza, un empresario de nuevas tecnologías oriundo de Tuvalu, George Siosi Samuels tuvo una idea curiosa, pero que ilustra la amenaza existencial a la que están expuestas ciertas naciones: para salvar la cultura, la historia, la tradición oral de su archipiélago antes de que desaparezca bajo las aguas, propone replicar el país en el metaverso, el mundo virtual de la empresa Meta, casa Madre de Facebook. Con la desaparición de territorio, la destrucción de bienes y tierras, el exilio de familias por las consecuencias del cambio climático, los países insulares fueron los primeros en lanzar un grito de alerta en las conferencias climáticas. Y este año, en la COP27 que tendrá lugar en Egipto, la cuestión de las pérdidas y daños será uno de los temas centrales de las negociaciones con la adaptación al cambio climatico y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, que se denomina “mitigación”. Fueron las islas Vanuatu las que empezaron a impulsar el concepto de pérdidas y daños debido al cambio climático, recuerda Alejandro Alemán, coordinador de la Red de Acción climática, una coalición de defensa del medioambiente que agrupa a decenas de ONG en más de 14 países de América latina y el Caribe. “Es un pequeño estado insular del Pacífico que empezó a hablar de pérdidas y daños en los años 90 cuando observó que los incremente del nivel de mar se comían sus costas. Vanuatu dijo ‘aquí no es posible la adaptación’”.“Los incrementos del nivel de mar generan no únicamente pérdidas de costas y de tierras de cultivo, sino que además generan salinificación de los acuíferos”, enfatiza Alemán. Entrevistado en vísperas de su partida rumbo a la conferencia climática Cop 27 en Egipto, el activista ambientalista Alejandro Alemán indicó a RFI por qué las ONGs y los países más vulnerables insisten en que el concepto de daños y pérdidas sea un tema central de la agenda de negociaciones. “Para las islas del Pacífico, el tema de pérdidas y daños y la necesidad de abordar algún tipo de responsabilidad de los mayores contaminadores globales para con estas poblaciones severamente afectadas, es sumamente importante”.“Cuando los impactos del cambio climático rebasan las posibilidades de adaptación, hablamos de pérdidas y daños: sequías prolongadas, huracanes que devastan infraestructuras, vidas, acervo cultural”, ejemplifica el activista. A lo largo de las conferencias climáticas, sin embargo, la temática se ha convertido en la manzana de la discordia entre países ricos y pobres. “Por años, esta discusión se ha venido posponiendo, particularmente por parte de las mayores emisiones globales de gases de efecto invernadero”, recuerda Alejandro Alemán. “Los pequeños estados insulares a través del G77+China han tenido varios intentos de introducir el tema en la agenda de la convención de cambio climático y en las negociaciones, con una oposición férrea principalmente de Estados Unidos y, por detrás, de la Unión Europea que han impedido hasta ahora asumir algún tipo de responsabilidad jurídica o compensación por los daños ocasionados a estos países”. Egipto que preside este año las negociaciones climáticas quiere insistir justamente en el capítulo de pérdidas y daños. “ Luego de casi 30 años de negociaciones, están sobre la mesa dos mecanismos: el mecanismo de Varsovia sobre pérdidas de daños, para comprender mejor cómo se generan los efectos de pérdidas y daños (…). Hay una gran cantidad de investigación. De allí en la Cop25 en Madrid se generó la Red de Santiago de pérdidas y daños que es como una instancia de asistencia técnica, pero todavía sin los recursos para pagar por las pérdidas y daños asociadas al cambio climático. ¡Dejemos de filosofar!”, urge Alemán. "Siento que va a ser una de las conferencias climáticas más polarizantes" entre el norte y el sur global, anticipa el activista. En América Latina también, el cambio climático ya se percibe desde hace varios años, como constata el científico ambiental Manuel Calvo Buendía, de origen peruano y copresidente de una de las mesas de trabajo del Grupo Internacional de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés). Desde fenómenos extremos como huracanes, alteración de trayectorias en el Caribe, incremento de sequías en Centroamérica, hasta cambios en la distribución de enfermedades como la malaria o el dengue -que se van trasladando a zonas de mayor altitud al elevarse el mínimo de temperaturas-, la lista de los impactos se alarga. En vísperas de las negociaciones internacionales sobre la lucha contra el cambio climático, el Secretario General de Naciones unidas, Antonio Guterres presionó a los dirigentes del mundo con un mensaje claro: las medidas implementadas hasta ahora para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero son insuficientes, indicó. Con las políticas actuales, el mundo se encamina a un aumento de 2.6 grados de las temperaturas globales en lugar de 1.5 grados de aumento según el objetivo acordado en la conferencia de París en 2015.
    11/2/2022
    14:14
  • ¿Qué tanto reducen las emisiones de CO2 los autos eléctricos?
    En un contexto de aumento de las emisiones de CO2, las naciones industrializadas como China, Estados Unidos o los países europeos apuestan masivamente a desarrollar flotas de vehículos eléctricos para limitar la huella de carbono del sector del transporte. Pero los autos eléctricos no siempre son soluciones ecológicas dicen expertos a RFI. Son silenciosos y emiten poco o nada de CO2. Los autos eléctricos son cada vez más numerosos en las calles de las grandes capitales. Según cifras del Observatorio internacional de las transiciones energéticas, se han vendido 6 millones de vehículos bajas emisiones en 2021 en el mundo (incluyendo coches eléctricos, con hidrogeno o híbridos), lo que significa un aumento de 100% con relación al año anterior. China se impone como líder en el sector, seguido por la Unión europea y Estados Unidos que fijaron metas para erradicar poco a poco los motores térmicos. Para reducir sus emisiones de CO2, la Unión europea decidió por ejemplo prohibir la venta de autos con motores con gasolina o diésel de aquí en 2035. La misma decisión ha decretado el Estado de California en EE.UU. Decisiones drásticas que responden a las metas de reducción de las emisiones de CO2 que son la principal causa del calentamiento global por su efecto invernadero. Un auto eléctrico, sin embargo, aunque no emita dióxido de carbono, no siempre puede recibir el calificativo de ‘verde’, de ‘ecológico’ o de ‘limpio’ como lo pretenden los constructores como parte de una estrategia de márketing. La Agencia para la transición ecológica francesa ADEME determinó que solo los coches con motores eléctricos de pequeño tamaño emiten menos CO2 que los vehículos convencionales. Y es que la fabricación de las baterías, desde la extracción de minerales hasta los procesos industriales, genera emisiones de CO2. Así que para que un auto sea considerado como ecológico, debe cumplir con varios criterios. “Sabemos muy bien que la explotación del coche eléctrico, ya una vez fabricado, deja de emitir CO2 si la energía con la que la recargamos proviene de fuentes totalmente ecológicas renovables”, recuerda Oscar Pulido, experto en electrificación de flotas para la ONG ambientalista Federación europea de transporte y medio ambiente. Pulido concede que “a día de hoy, no hay ningún producto que sea plenamente libre de CO2 en cuanto a fabricación. Entonces, no podríamos decir que el coche eléctrico produce 0% de emisiones [de gases de efecto invernadero]. No obstante, si lo comparamos con la de combustión y sus efectos que tienen en el medio ambiente, sigue siendo muchísimo más ecológico”, aclara. Sobre todo, si se toma la huella de carbono del vehículo a largo plazo. Incluso en países como Alemania o Polonia, donde la electricidad proviene en gran parte de la combustión de gas o carbón, andar en vehículo eléctrico recargado con fuentes de energías fósiles, "sigue siendo más limpio que en vehículo con motor de combustión", asegura Pulido.   Eso se debe a “la eficiencia de un motor eléctrico, muy superior a cualquier vehículo de combustión donde perdemos parte de la energía en el proceso térmico”, indica Pulido. “Entonces, el aprovechamiento que tiene, a pesar de provenir, por ejemplo, del gas, podemos poner el ejemplo de Alemania, es mucho más eficiente en un vehículo eléctrico. Lo aprovecharemos mejor”, insiste el especialista. En cambio, Pulido, al igual que otros expertos en transición energética, considera que los coches híbridos que combinan batería eléctrica y motor térmico ya no son una solución ecológica.  “El usuario lo utiliza más que nada con gasolina.” En cuanto a los autos con hidrógeno, “tenemos que entender que para producir el hidrógeno se necesita utilizar una energía”, recuerda Oscar Pulido. “Después ese hidrógeno hay que comprimirlo, hay que hay que transportarlo en ciertas condiciones y el simple hecho de transportarlo también requiere una energía. Y el mantenimiento del hidrógeno en las estaciones de servicio requiere energía. El hidrógeno es una buena solución cuando no se puede obtener directamente la electricidad, digamos, en un barco. Pero resulta un poco raro utilizar el hidrógeno cuando tenemos baterías donde podemos directamente almacenar la electricidad fabricada”, concluye. En América latina, una transición más lenta hacia transportes verdes En este nuevo boom de los autos eléctricos, América latina podría ocupar un lugar determinante en la cadena de producción.  La región tiene las mayores reservas de litio, indispensable para fabricar las baterías. Varios países o ciudades latinoamericanos ya han iniciado lentamente su transición hacia los transportes ecológicos. Chile anunció que el 100% de las ventas de vehículos serán eléctricos en 2035. México fijo una meta más modesta: para 2035 un tercio de los vehículos vendidos serían eléctricos. Y de momento, la transición abarca sobre todo los buses urbanos. “¿Qué pasó en América Latina? Que dimos una gran sorpresa al mundo porque empezaron a venderse buses eléctricos de China”, observa Monica Araya, ex negociadora de asuntos climáticos para el gobierno de Costa Rica. Hoy, es especialista en movilidad sustentable en la campaña para la electrificación de los transportes en la Fundación Climate Works. “En este momento la región tiene alrededor de 3000 buses eléctricos. Sólo en Colombia ya hay como 1800. Y hay 55 tipos de vehículos electrificados en Costa Rica, de 23 marcas que van desde 19.000 hasta 50.000 dólares, que son nuevos, otros de segunda mano, porque el país en el 2018 aprobó la primera ley de movilidad eléctrica en la región. Para que esto funcione [en América latina], tiene que haber una señal de la política pública, como la veo en China, en Europa y ahora, en Estados Unidos”, dice Araya a RFI. En varios países europeos, los gobiernos ofrecen subsidios directos o mediante reducción de impuestos a los ciudadanos que compren un auto particular eléctrico. En Latinoamérica, la transición hacia una movilidad eléctrica es impulsada principalmente por las metrópolis. Ciudad de México, Bogotá o San Paulo ya están renovando sus flotas de autobuses urbanos con la compra de vehículos eléctricos con efectos positivos para la contaminación y las emisiones de carbono. “La Agencia Internacional de la Energía dijo (leer comunicado) que la electrificación con renovables nos está ayudando a detener el crecimiento del carbono del dióxido de carbono alrededor de 1 billón de toneladas de carbono”, apunta Araya. El reto de una cadena de producción sustentable Algunos ecologistas, sin embargo, estiman que la transición hacia las flotas eléctricas será insuficiente para limitar la huella humana en el planeta. “Los autos eléctricos dependen de baterías fabricadas con materiales raros, como litio o coltán. Para extraer estos materiales, se necesita intensificar la minería en áreas naturales del planeta”, subraya Greenpeace México. ‘El transporte no sólo debe de ser eléctrico, sino eléctrico, público y masivo”, indica la ONG. El reto será entonces crear una cadena productiva de baterías sostenible. El barco de exploración Tara volvió a tierra El velero de exploración científica ‘Tara’ que navegó por las aguas del Atlántico sur durante dos años y terminó su misión en octubre. A bordo, decenas de científicos trabajaron para estudiar los micro organismos oceánicos y protegerlos. Federico Ibarbalz, biólogo marino argentino del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina) navegó en el velero Tara para recolectar muestras de cocolitofóridos. Unos microorganismos de fitoplanctón que son la base de la cadena alimenticia acuática y regulan la concentración de CO2. En este podcast, explica por qué suscitan el interés de la comunidad científica. Entrevistados: >Mónica Araya, miembro de la campaña global Drive Electric de la Fundación Climate Works >Oscar Pulido, responsable del programa de electrificación de flotas para España. Para Transport and Environnement o Federación europea de transporte y medio ambiente. >Federico Ibarbalz, biologo, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Argentina).
    10/24/2022
    13:59

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