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  • Lula se impone por la mínima en las elecciones más polarizadas de la historia de Brasil
    Brasil vivió este domingo las elecciones más disputadas de su historia desde la vuelta a la democracia y la realización de elecciones directas en 1989. Una mayoría de electores dio la victoria a Lula da Silva quien se convierte en el primer político en gobernar tres veces el país más grande y poblado de América Latina.  Dos millones de votos le dieron la victoria a Lula sobre Bolsonaro. Unas elecciones de infarto en las que las encuestas no habían previsto un resultado tan apretado. Lula se impuso con el 50,9 % de los votos. "Este resultado es el reflejo de la sociedad brasileña pero sin embargo, nadie cuestiona el resultado. Numerosos aliados del presidente saliente Bolsonaro, incluso el ex juez Sergio Moro que condenó a Lula en 2018, reconocieron la victoria del ex presidente, entonces desde ese punto de vista su victoria es incuestionable", dice a RFI Gaspard Estrada, director ejecutivo del Observatorio político de América Latina de Sciences Po de París (OPALC).  La victoria ya es oficial, aún así once horas después de la publicación de los resultados Jair Bolsonaro guardaba silencio. "Creo que no está asimilando bien esta derrota, algunos camioneros que forman parte de la base social de Bolsonaro están bloqueando algunas carreteras en la mañana de este lunes, pero veo difícil que pueda haber una reacción política organizada de Bolsonaro, teniendo en cuenta su aislamiento institucional", añade Estrada.  Bolsonaro intentó aplazar la segunda vuelta  El pasado 26 de octubre, unos días antes de la segunda vuelta, Bolsonaro tuvo una reunión con la cúpula militar. Se reunió con el general Pablo Nogueira, ministro de Defensa, también con Marco Antonio Freire, comandante del Ejército. "Durante una parte de la semana pasada, su equipo cercano, intentó presionar a la Corte para que se aplazara la segunda vuelta. Su hijo, Eduardo Bolsonaro, lo dijo públicamente y el miércoles pasado el objetivo era exigir que se aplazara esta segunda vuelta con el respaldo de cúpula militar, pero esta cúpula militar decidió no acompañar al presidente", explica el experto.  Lula consiguió más de tres millones de votos adicionales con respecto a la primera vuelta, pero Bolsonaro incrementó su apoyo en más de siete millones de papeletas. "Sin duda, Jair Bolsonaro obtuvo un resultado que fue más allá de lo que la gran mayoría de los especialistas pensaban, sin embargo hay que tener en cuenta la situación política y todo el respaldo yo diría ilegal, los métodos que utilizó el presidente Bolsonaro para llegar a este resultado. Hubo un fenómeno de compra de votos durante toda la camñana con dinero público. El día de la elección, la policía federal llevó a cabo retenes para evitar que los electores de Lula pudieran desplazarse y votar", denuncia Estrada.  Bolsonaro, 'único líder de extrema derecha que consiguió construir una base popular' Más allá de esas prácticas, el 49,1% de los electores votó por Bolsonaro. "No podemos subestimar la fuerza política del bolsonarismo, el hecho que logró ser, en la historia, en los últimos 40 años de Brasil, es el único líder ede extrema derecha que consiguió construir una base popular, social, que podría categorizarse así: hombres de clase media baja hasta las clases altas, de confesión evangélica y en particular en el sur, sureste y centro este del país que ha tenido una gran transformación en los últimos años", analiza.  "Lula tendrá que tender la mano a estos sectores si quiere gobernar para todos y ese para mí es su gran desafío", explica el director del OPALC.
    10/31/2022
    17:05
  • 'El problema de la campaña de Lula es que no tiene un proyecto, Bolsonaro sí pero es horroroso'
    El choque entre el presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro y el ex presidente de izquierda Luiz Inacio Lula da Silva, ha dejado un sabor de victoria para el primero y de amarga espera para el segundo. Lula obtuvo 48,4% de los votos contra 43,2 para Bolsonaro, obligando a un balotaje el 30 de octubre. Escuche nuestra emisión especial sobre le resultado de la primera vuelta. Los brasileños fueron a las urnas este domingo 2 de octubre para elegir presidente de la República, diputados, gobernadores, diputados estaduales y un tercio de los senadores. Y en Radio Francia Internacional reunimos a tres especialistas en ese país para analizar los resultados de una elección crucial para Brasil y América Latina. Todas las encuestas daban al menos 10 puntos de ventaja a Lula da Silva y aunque al fnal obtuvo seis millones más de votos que Bolsonaro, el actual presidente logró no sólo reducir a 5 puntos la diferencia que los separa, sino que acumuló casi dos millones votos más que en las elecciones del 2018. Christope Ventura, director de investigación del Instituto de Investigaciones Internacionales de Francia, (IRIS), estima que “es necesario reflexionar más sobre los estudios de esos institutos de sondeo dado que, una vez más, han sido incapaces de analizar a fondo el sentimiento de nuestras sociedades. Podemos imaginar más un voto escondido en un sector del electorado, probablemente más en la derecha y el centro derecha; probablemente el electorado que no se fue con Ciro Gomes y Simone Tebet. Al final, este voto muestra un avance fuerte de los conservatismos en Brasil y sin duda de las derechas”. “Es interesante el resultado de los institutos de sondeo porque se equivocan con los resultados de la derecha y la extrema derecha, pero no con los de Lula. Es muy raro que los sondeos tengan problemas en identificar los resultados de Bolsonaro y también el de los gobernadores en otras regiones", estima por su cuenta Elcio Ramalho, jefe del servicio en Brasileño de Radio Francia Internacional. Los resultados de la votación dejan un Congreso dominado por la derecha y los representantes de la extrema derecha estarán muy bien representados. El 87% de los actuales diputados se presentaron a su reelección. "La novedad es que tendremos una Cámara de Diputados mucho más a la derecha, insiste Ramalho. Por ejemplo, el partido de Bolsonaro, el partido Liberal, pasa de 77 a 98 diputados – casi una quinta parte de los miembros de la Cámara de Diputados--, hace muchos años que no lograba ser un partido político. Habrá menos partidos pero que salen más reforzados” Jair Bolsonaro dispone del apoyo mayoritario del electorado evangélico,unas 65 millones de personas, frente a 106 millones de católicos. Y al mismo tiempo es el sector más pobre ¿Cómo entender que pese al incremento de la pobreza esa franja del electorado siga votando por Bolsonaro? “Hay que recordar que el censo del 2020 no se hizo, el gobierno no quiso hacerlo por lo que no podemos saber cuántos evangélicos existen exactamente, lo que también puede influir en el resultado. Pienso que además de un voto escondido es un voto de vergüenza”, avanza Lamia Oualalou, ex corresponsal del diario Le Fígaro en Brasil y autora del libro “Dios te Ama, la ola evangélica”. “A pesar de que con Bolsonaro murieron 700 mil personas durante la pandemia, de que tres millones de brasileños tienen hambre todos los días, igual quieren votar a Bolsonaro porque estamos en un clima de odio. Pero lo más importante que aprendimos el domingo es que el bolsonarismo está muy establecido en Brasil, que tiene raíces profundas. Brasil es mucho más conservador que lo que se suponía. Es algo que se va a quedar sin importar el resultado de la elección.” “Creo que los más pobres votaron a Lula –notablemente en el nordeste y las periferias de grandes ciudades-, pero perdío mucho apoyo en la clases media baja, entre otras razones por el papel de las iglesias evangélicas, donde se hizo campaña a pesar de estar prohibido. Lula perdió apoyos porque tiene un discurso del pasado, de prometer que volverán a la situación de hace 20 años. El gran problema de la campaña de Lula es que no tiene un proyecto, Jair Bolsonaro tiene un proyecto, horroroso, pero sí lo tiene”.
    10/4/2022
    26:16
  • Isabell II, la reina que conquistó corazones
    Tras la súbita muerte de Isabel II, Radio Francia Internacional repasa en este programa algunos de los hechos más destacados de su largo reinado. Fueron siete décadas que se festejaron con pompa y alegría en junio pasado: Pero hoy los británicos están de luto; muchos súbditos de la reina pasaron la noche frente al Palacio de Buckingham en el corazón del Londres, donde llevaron flores y velas. La muerte de Isabel II puso de relieve una vez más la gran popularidad de la reina, su cercanía con su pueblo, el afecto que le tenían, a pesar de los numerosos traspiés y escándalos que sacudieron su reinado y la vida de la familia real británica. Una mayoría de británicos solo la conocieron a ella como monarca. Tras su fallecimiento se abre un período de ceremonias, que ha sido preparado meticulosamente durante años, el "London Bridge", el Puente de Londres, que se extenderá durante varias semanas. Se trata de un momento extraordinario y solemne que viven los británicos en este momento tras el fallecimiento de la reina Isabel II, una monarca que se ganó el respeto de los líderes del mundo. Los líderes del mundo reaccionaron a la noticia y enviaron mensajes de condolencias desde anoche. Aquí en Francia el presidente Emmanuel Macron dirigió un mensaje en inglés. Emoción también en los países del llamado Commonwealth, la Mancomunidad de 14 naciones, que reconocen al monarca británico por sus lazos históricos con el Reino Unido. Uno de esos países es Australia, donde pudimos conversar con la periodista mexicana Silvia Rosas, quien nos contó cómo se vivió la noticia de la desaparición de Isabel II. La muerte de Isabel II supone el acceso al trono de su hijo primogénito Carlos, que tomará el nombre de Carlos III. Figura bastante menos popular que su madre y quien accederá a la corona a sus 73 años de edad. Carlos será proclamado oficialmente Rey el sábado por un consejo formado altos cargos, políticos, religiosos y embajadores de la Commonwealth.
    9/9/2022
    30:00
  • Las presidenciales dejan en evidencia una Francia partida en tres
    Emmanuel Macron revalida con casi el 59% de los votos y continuará en el Palacio del Elíseo cinco años más. Gana con un frente republicano contra la extrema derecha más fragilizado. Marine Le Pen consigue su mejor marca, el 41%. Mélenchon, el tercer hombre de estas elecciones, llama a un frente unido de la izquierda para ganar en las legislativas de junio.  Los analistas coinciden en que se ha evitado lo peor. La ultraderecha no ha llegado al poder en Francia, pero ¿hasta cuándo? Recordemos que en 2002, su padre Jean-Marie Le Pen consiguió el 17,79% contra Jacques Chirac. Marine Le Pen se hizo con el 33% contra Macron en 2017 y ahora ya está en el 41% en esta segunda vuelta. ¿Eso quiere decir que el 41% de los electores franceses es racista y está en contra de los extranjeros?  "Evidentemente no se puede sacar esa conclusión, la realidad es que en los hechos votan por una candidatura de extrema derecha, hay una radicalización por parte de la sociedad francesa. Eso es una realidad, pero no está fomentada únicamente por el tema de la inmigración. Lo que permite su progreso es la fuerte demanda que hay sobre el poder adquisitivo, en materia social, a las cuales Macron no ha respondido en su primer mandato", explica Federico Vacas, director adjunto del departamento político y de opinión de la encuestadora Ipsos, quién además asgura que si en este próximo mandato Macron no se ocupa de estos asuntos, la extrema derecha va a progresar aún más.  Si contamos la abstención, más del 28% de los inscritos - la tasa más alta desde 1969 - y los votos nulos y blancos, a Macron le ha votado el 38% del cuerpo electoral total. Un apoyo entonces, debilitado, que plantea dudas sobre la gobernabilidad en este quinquenio, sobre todo porque los franceses vuelven a votar en menos de dos meses. Próxima parada: elecciones legislativas Y es que todas las miradas están puestas en las elecciones legislativas del 12 y 19 de junio, donde claramente hay tres bloques que se van a enfrentar y que son el fruto de una nueva configuración política en Francia: el bloque liberal de centro derecha con Emmanuel Macron, la extrema derecha con Marine Le Pen y la izquierda con Jean-Luc Mélenchon, quien recordemos se quedó a las puertas de disputar la segunda vuelta al conseguir casi el 22% de los votos en la primera. Los Verdes y el Partido Comunista ya están negociando con Mélenchon. El Partido Socialista, aunque esté más dividido sobre la cuestión, aprobó la semana pasada en su Consejo Nacional, una especie de parlamento interno, negociar con las demás fuerzas de izquierda. Algo que no hicieron en las presidenciales, el error que les privó de estar en la segunda vuelta. "Todo es posible porque el espectro político se está recomponiendo. Tenemos tres bloques al mismo nivel, casi, en las presidenciales. Más aún porque el sistema electoral francés de las legislativas te permite que tres, incluso cuatro candidatos lleguen a la segunda vuelta. Puede haber triangulaciones. Eso permite que una tercera fuerza tenga más oportunidades", analiza el politólogo francés Pierre Lebret.  ► Escuche nuestro programa especial con los invitados:   Pierre Lebret, politólogo y ex consejero del gobierno chileno de Michelle Bachelet entre el 2014 y el 2018 Federico Vacas, director adjunto del departamento político y de opinión de la encuestadora Ipsos Francia.
    4/25/2022
    16:34
  • Debate presidencial: la arrogancia de Macron y la inconsistencia de Le Pen
    Durante tres horas de debate, los dos candidatos se aguijonearon cortésmente. Macron no mencionó el término "extrema derecha". Le Pen se convirtió en la salvadora del pueblo. Ninguno propuso alza de salarios para enfrentar la disparada de precios, preocupación central de electores franceses.     "Usted es una climaescéptica. No, Usted es un climahipócrita". Estas frases fueron uno de los rifirrafes entre el presidente candidato y la líder de extrema derecha durante casi tres horas de debate en el que Emmanuel Macron y Marine le Pen se enfrentaron cortésmente y con argumentos más técnicos que políticos. Haciendo un balance cuasi perfecto de su quinquenio, el presidente saliente borró el descontento social que crece en el país y se mostró como el candidato de la "Francia que va bien". Con propuestas difusas y mal fundadas, Marine Le Pen buscó presentarse como la redentora del pueblo francés que sufre la fractura social. Tras el debate, la prensa francesa habla de la arrogancia de Macron contra la inconsistencia de Le Pen Luego del debate que los enfrentó en 2017 y al que la misma Marine Le Pen califica de “fracaso”, la lupa estaba puesta en el empeño de la candidata de extrema derecha  por alcanzar la talla presidencial, mientras Emmanuel Macron se esforzaba por borrar su imagen de hombre soberbio que muchos le reprochan En el debate televisado del miércoles en la noche, Macron salió a la palestra con una imagen de presidente asentado en sus funciones, seguro de sí mismo y conocedor de los temas evocados al dedillo. Sin embargo, el lenguaje gestual le devolvió una imagen arrogante que lo ha caracterizado durante su quinquenio: brazos cruzados, mentón apoyado entre las manos. Gestos que delataban un cierto desdén ante una candidata titubeante o perdida entre las cifras. Como un viejo profesor frente a una alumna más bien atrasada, Macron se puso en una posición de superioridad técnica y, de cierta forma, moral. A la defensiva e incluso pasiva ante los ataques de su rival, la candidata de la extrema derecha mostró una imagen muy distinta a la mujer agresiva y frívola del debate presidencial de 2017. Marine Le Pen titubeó, especialmente en los temas económicos. Abogada de formación, se vio desestabilizada por los tecnicismos de Macron, un ex banquero y ministro de Economía que maneja las cifras con destreza. Al verse ahogada en el terreno técnico, Marine Le Pen apostó por presentarse como la candidata del pueblo, anti élites, en contraste con el tecnócrata Macron representante de las "Starts-ups". La candidata de ultra derecha replicó con contundencia a Macron cuando la calificó de pro rusa y de climatoescéptica. Pero jamás rebasó los límites de la cortesía. "Nos portamos mejor" concluyó Le Pen al término del debate, dejando de lado sus tradicionales arengas. La banalidad del mal Los dos candidatos se empeñaron por mostrarse corteses y respetuosos de su adversario. En algunas ocasiones no lo lograron. Pero solo hasta el final, Macron se atrevió a abordar el peligro que representa su adversaria si accede al poder. Sin mencionar el concepto "extrema derecha" ni aventurarse a denunciar las condenas por corrupción que pesan sobre el partido de Le Pen, el presidente habló de desacuerdos sinceros pero respetables con Marine Le Pen. Para Federico Vacas, director adjunto del departamento de política de la encuestadora IPSOS, la omisión de Macron al hecho en que su rival es la candidata de la extrema derecha puede ser una mala jugada electoral. "No hay que olvidarse que el principal electorado disponible es el de la izquierda en su conjunto de Melénchon que representó en la primera vuelta el 30% de los votos y puede ser definitorio en la segunda. Esta omisión de Macron puede desmovilizar el voto a su favor de ese electorado de izquierda especialmente sensible a este tipo de argumentos".    En un país que desde hace dos décadas hace frente en las urnas para impedir el triunfo de la extrema derecha, el hecho de que Macron normalice la candidatura de Marine Le Pen "contribuye a un proceso de banalización de Marine Le Pen, de su partido y de la extrema derecha en general" afirma Vacas.      Ucrania, inflación, velo islámico "Cuando usted habla de Rusia, no habla de un dirigente, habla de su propio banquero. Ese es el problema." Con esta frase Macron noqueó a su adversaria cuando debatían sobre el tema internacional que, prácticamente, se redujo a la guerra Rusia -Ucrania. El presidente saliente le sacó los trapos al sol a Marine Le Pen recordando que el 2015 ella “solicitó un préstamo a un banco ruso, la First Check Russian Bank, cercana al Kremlin. Luego armó una trama, todos lo sabemos, con otros actores que han estado involucrados en la guerra en Siria”. La candidata de la extrema derecha no pudo defender la sentencia de Macron: “usted depende del poder ruso y de Vladimir Putin". En el fondo del debate, las diferencias sobre este conflicto no fueron sustanciales. Macron expuso las medidas tomadas por su gobierno, como las sanciones y la entrega de armas y financiación a Ucrania, y Le Pen dijo estar de acuerdo con la mayoría de decisiones tomadas a este respecto por el presidente saliente, denunciando una "agresión del pueblo ucraniano inadmisible”. Macron criticó también que Le Pen fuera en 2014 una de las primeras políticas europeas en reconocer la anexión a Rusia de la región ucraniana de Crimea. A lo que la candidata de extrema derecha respondió acusando de hipocresía de Macron por haber recibido con gran pompa a Vladimir Putin en Francia en varias ocasiones durante su quinquenio. Tras este choque, los finalistas de la elección presidencial hablaron de política europea, un segmento en el que Le Pen dijo querer reformar, sin decir cómo, la Unión Europea y Macron defendió su oposición al acuerdo de libre comercio Mercosur- Unión Europea, para privilegiar las reglas europeas en materia agrícola y la defensa de los acuerdos de Paris en favor del medio ambiente. El poder adquisitivo sin alza de salarios El bolsillo de los franceses abrió la discusión. Es la preocupación principal de los franceses y Marine Le Pen hizo del combate a la inflación su bandera. Pero durante el debate, la candidata de la ultraderecha se limitó a un catálogo de medidas paliativas. Le Pen reprochó a Macron su proyecto abortado de instaurar un impuesto ecológico a los combustibles y le recordó que fue esa medida la que desató la crisis de los “chalecos amarillos” en 2019. "Propongo reducir de manera duradera el IVA a la energía. Es un bien de primera necesidad. Lo reduciré al carburante, el gas, la luz y el gasóleo. Son 12 mil millones de euros que devolveré a los franceses. Mi prioridad es restituir a los franceses su dinero. El conjunto de medidas permitirá devolverles en promedio entre 150 y 200 euros por mes y por hogar”, dijo Le Pen. Macron, por su parte, defendió el balance de su quinquenio, marcado por una reducción notable de la curva del desempleo, cifras que Marine Le Pen relativizó. El presidente candidato criticó luego sus propuestas: "Asumo que mantendré una barrera para los precios de la energía. Consiste en bloquear las tarifas de la luz y del gas. Es dos veces más eficaz que la reducción del IVA. Asumo no subsidiar el gas el petróleo, prefiero gastar el dinero público para ayudar a los hogares a renovar su aislamiento térmico y salir de las energías fósiles". El debate sobre cómo mejorar el poder adquisitivo se transformó luego en una batalla de cifras confusas sin visión a largo plazo. Ninguno de los dos propuso un aumento de los sueldos ni una política impositiva más progresiva y menos una reflexión sobre el modelo económico francés. Laicidad: el choque de dos visiones El tono subió también entre los dos candidatos cuando se abordó el tema de la laicidad. Con su retórica habitual, Le Pen mezcló inmigración, islam, islamismo e inseguridad. E insistió en una de sus medidas más controvertidas: quiere prohibir el velo islámico no solo en las escuelas como es el caso actualmente, sino también en las calles. "Pienso que el velo islámico es un uniforme impuesto por los islamistas. Considero que una gran parte de las muchachas que lo llevan no tienen otra opción que ponérselo, aunque no lo digan. Las que no lo llevan dicen que están aisladas. Esta situación es inadmisible en nuestro país”, justificó. “Esto desataría una guerra civil en los barrios populares”, replicó Macron, partidario de una laicidad más abierta. "La laicidad no consiste en combatir una religión. Conmigo no habrá ninguna prohibición del velo islámico ni de la kipá en el espacio público. Si usted entra en esta lógica, señora Le Pen, tendría que prohibir todos los signos religiosos en el espacio público y no solo el velo. Francia, la patria de la Ilustración, del universalismo, sería el primer país del mundo en prohibir los signos religiosos en el espacio público”, advirtió el presidente de liberal. Fuera de este cruce de palabras, los candidatos estuvieron de acuerdo en cerrar las mezquitas radicales. Ni Macron ni Le Pen entraron en un debate de fondo sobre la política migratoria. Aunque Marine Le Pen propone medidas anti inmigración y de discriminación contra los extranjeros que muchos juristas juzgan anticonstitucionales. Pero Macron evitó retarla en este aspecto.
    4/21/2022
    16:06

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